Polvo de estrellas

Febrero en la Riviera


Fina arena, Mar Caribe mojando mis pasos y un amanecer iluminando mi mundo.

Quisiera caminar por esta playa hasta que se aclaren mis ideas, hasta amanecer en libertad.
No sé qué me pasa ni por qué me siento tan perdida...

Es muy loco que haya venido a este lugar con la esperanza de aclarar mis proyectos, inspirarme y motivarme... cada día que pasa siento menos certeza sobre el futuro.
No quiero sonar sombría o dramática, por el contrario. Creo que es algo bueno. Mi vida en este instante es un lienzo en blanco listo para ser creado a mi manera.
Esta entrada va a ser un poco desprolija y colgada (en comparación con otras) pero es mi espacio y no me importa.

Hace casi un año empecé a tener sesiones con una psicóloga.

Hace AÑOS que sentía que necesitaba un espacio como ese para acomodar mi vida pero creo que tenía que tocar fondo primero para darme cuenta que estaba bien pedir ayuda.
No lo hablo con muchas personas porque sé que no comparten mi necesidad de ese encuentro de una hora hablando sobre mi vida con una desconocida. Que lo ven como un movimiento débil. Y bueno, hay personas que meditan, que estudian o que van al gimnacio para descargarse... yo voy de Stel! (mi psicóloga). Ella me da la visión y las herramientas pero el mérito es mío

Quiero hacer esta entrada para dejar una marca y reconocer todo el esfuerzo que hice, cuántas cosas cambiaron y cuántas logré. y sí, voy a hacer una lista con viñetas


  • Terminé el fucking secundario. Y no me importó el cómo
  • Empecé a estudiar alemán. PORQUE QUISE! Y me importó poco escuchar "alemán!?y para qué vas a estudiar ese idioma? elegí alguno más popular!"
  • Decidí darme una oportunidad como maquilladora. Todavía en proceso pero entendí que no puedo dejar tiradas estas ganas de hacer lo que amo, aunque sea superficial, aunque la vida freelance no es fácil. No puedo abandonar antes de empezar.
  • Empecé la Licenciatura en turismo. Porque era una asignatura pendiente y no sé todavía hacia dónde me va a llevar pero me encanta.
  • Volví a valorarme. Porque llegué al consultorio deprimida y no me había dado cuenta. Tengo que ser mi propio sustento, ser mi propio "hincha" y ponerme la camiseta con mi cara everyday.
  • Puedo hacer TODO lo que me propongo. Siempre lo supe pero supongo que en algún momento me olvidé. Quiero seguir cada idea loca que pasa por mi cabeza, o por lo menos intentarlo, sentir que lo puedo hacer.Y me irrita tremendamente la mediocridad, las críticas no constructivas, el buscar la salida fácil.
  • Dejar de juzgar. porque toda esa energía negativa me vuelve como un boomerang.
  • Toda experiencia sirve para crecer. Cosa que escucho de Stel en cada sesión y se me graba como mantra.
  • Cuantas más cosas hago más cosas quiero hacer. 
  • Respetar mi voz interior. Y cada proceso, con cada reacción. Porque sé exactamente lo que quiero y lo que necesito
  • Está bien si me equivoco! al menos estoy haciendo, creando, aprendiendo.
  • Está bien ser selectivo. Porque la vida es corta y mi tiempo preciado. Está bien elegir con quién querer pasar momentos. A veces te alejás de personas o its just that we grow apart... y está bien! es la vida
  • Abrirme al mundo. Ser más sociable, amable y transparente. Compartirme. But don't fake it. Familia, amigos, desconocidos. Nunca se sabe quién puede cambiarte la vida




Con nada se puede comparar

Volver a sentir el contacto de su piel con la mía...
Un beso en la comisura de la boca y la sensación que queda grabada, sólo por segundos, mientras lo veo alejarse de mi, como si todavía su fantasma estuviese ahí... en una caricia perpetuada en el tiempo.
Always

Pero hoy ese "you" no es para vos...
Esta vez es para mí.

21/12/2013

Quiero volver a escribir pero siento que perdí la ilusión, mi fiel compañera durante esos años en los que me refugiaba entre letras, signos y personajes.

Quiero volver a querer (redundancia, i know) a la Neri que soy cuando escribo y me expreso porque me hace ser mejor persona y me ayuda a sentirme mejor conmigo misma.

Quiero volver a esa esperanza que perdí de a poco al caer en la inercia en la que fui metiendo a mi vida.

Quiero hablar de lo malo del pasado, aceptarlo y entender que mi vida va a ser cómo yo quiero que sea. Que lo que hice o no hice no determina lo que puedo llegar a hacer.

Querer respirar profundo y consciente. Aunque me duela la cabeza y el alma.

Querer ser. Querer sentir. Querer vivir.

Querer escribir mi vida porque puede ser la mezcla entre las 27 letras que quiera.
Yo elijo seguir viéndote la espalda mientras te alejas, elijo tenerte  lejos porque  sé que no sos mío, que sos de viento. Que todo parecía un grafitti fuerte y marcado pero ahora está totalmente desdibujado.
Yo elijo buscarte en otros cuerpo, aunque solo me parezcan envases vacíos, pero pensarte para que no desaparezcas.
Yo elijo idealizarte porque siendo melancólica me siento viva, y vos, completamente idealizado, estás a un costado de mi mente y a un costado en mi vida cual fantasma que solo yo percibo con vida.


Yo elijo no vencer esta incertidumbre y pretender que no imaginé todo, seguir preguntándome que hubiera sido de mi si no te hubiese sentido alejándote. Si no hubiese visto al amor dando la vuelta…

Si pudiese transformar  todo esto en una película, no estaría sentada en este sillón incómodo escribiendo. Puede que (si esto no fuese cómo es), vos hubieses aparecido en la puerta de mi departamento, así, de la nada. No me sorprendería porque siempre fuiste de esa manera. Totalmente espontáneo e inentendible ante mi mente racional. Yo te sonreiría, irónica, porque sabía que más tarde que temprano ibas a volver. Y no me importaría estar desarreglada, despeinada y sin maquillaje porque fuiste la única persona que me conoció primero de esa manera.  Nos miraríamos unos segundos, pero no me quise perder en tu mirada (como suelo hacer) y me haría a un lado para que pudieses entrar. No te había mirado el cuerpo mientras estabas en el marco de la puerta, por lo que ahora que te alejaste de mi puedo ver que estás en piyama (o por lo menos en ropa que parece para dormir) y ruedo los ojos a la vez que me río tenuemente. Como si vinieses para un piyama party. Todo me parece un deja vú o puede que hasta un antiguo sueño.

-      -- ¿De qué te reís? - me preguntás sonriendo de costado y arqueando las cejas
-     --  De vos – te contesto simplemente mientras me doy vuelta para cerrar la puerta. Algo me dice que esta noche no voy a necesitar abrirla de nuevo.

    Te sentás en aquel sillón donde mi cuerpo se encontraba hasta hace instantes pero yo me quedo de pie, te miro y no entiendo qué hacés interrumpiendo mi vida de nuevo. Siempre tan inconveniente, siempre en el momento menos indicado. Tan inoportuno. Trato de leer alguna pista en tu rostro, alguna seña ínfima que se refleje en tus expresiones o en la claridad de tu mirada y me dé un indicio de cómo seguir, cómo manejar todo esto. Pero no quiero no emborrachar mis ojos y mi mente con tu presencia. Los cierro como para empezar de nuevo y los vuelvo a abrir.

-      --  Loca, ¿vamos a mirarnos toda la noche o me vas a preguntar qué es lo que hago acá? – y seguís con esa soberbia no soberbia que te sale por los poros
-       Supuse que como vos fuiste el que interrumpió mi noche, vos serías el que rompa el silencio.- te digo mientras me siento en el espacio restante del sillón. Te mordés los labios y mirás hacia abajo… como cuando te tomás unos segundos antes de hablar sobre algo que te oprime el pecho. Te leo como a un libro. Lo que está por venir puede ser muy bueno pero a la vez muy duro.
-       -- ¿Sabés qué? – se vino el vómito verbal -  Yo no me fui aquella vez porque tenía ganas de empezar de cero como le digo a todos que pasó. Yo me fui porque no sabía cómo manejarme después de que te conocí. Me volaste la cabeza, flaca. Pero no, no te quiero culpar a vos, vos fuiste y sos esa cosa que me delata, que me hace vulnerable, que me hace más humano, impotente ante mi propia cabeza. Por eso me fui, porque no podía seguir luchando en mi contra, tenía que sacarte del medio para ver si volvía a ser como antes. Pero vos bien sabés que una vez que las cosas cambian no hay vuelta atrás. Yo cambié de ambiente y hasta de continente, pero vos siempre estabas ahí, en cada cosa que mirase, en cada pequeño detalle, siempre conmigo, en el salvapantallas de mi cabeza. Y el día que apareciste por el bar, dejando esa estela de luz que llevás siempre con vos, me golpeó todo de nuevo, me volaste la cabeza otra vez. No lo podía creer. Todas las barreras que construí para no pensar cedieron y me encontré de nuevo con una mente ametrallándome de palabras y recuerdos. Y vos bien sabés que en mi vida todo es palabras, todo es un choque de ideas contra otras pero no podía dejar de pensar que yo no quiero esto, no quiero tachar más días del calendario, no quiero que la vida me traspase, yo quiero traspasarla a ella. Pero ¿cómo te das cuenta cuándo es el momento de dejar de tirar del hilo de lo inevitable? Irremediablemente te das cuenta cuando el hilo se rompe y eso fue lo que me pasó con vos. Quise ignorar al corazón porque era muy fuerte y al final terminé rompiendo todo. Y en ese todo te incluyo a vos. Yo… no sé, te pido perdón por muy idiota que suene, te pido que trates de entenderme. Sé que fui un cagón pero no lo quiero ser más. También sé que mi vida ahora no es lo más estable, es más, hasta es altamente comparable con una montaña rusa pero me encantaría que te sientes al lado mío para compartir el viaje...